«Tenemos un sistema retributivo diferente al de cualquier sector: si no hay barcos, no se cobra»

El tinerfeño Antolín Goya, líder de la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar, se ha convertido en uno de los protagonistas más reconocibles de la crisis de los estibadores. Hace un par de días su rostro se hizo popular en los medios de comunicación y en las redes sociales por un vídeo (supuestamente privado) grabado por uno de los asistentes durante una asamblea celebrada esta semana en Algeciras. En él desafiaba, con tono exaltado, a los partidos políticos que traicionaran a los estibadores en su travesía para dinamitar la reforma que ultima el Gobierno: «Si alguien nos engaña, reventaremos todo». Entonación que contrasta con el ritmo reposado, pero pétreo, que preside la entrevista.

–¿Hay capacidad de negociación aún con el Ministerio de Fomento, después de la convocatoria de huelga?

–Nuestro principal objetivo es que se abra el proceso negociador, que se atienda a las peticiones de las partes y que particularmente se tenga en cuenta el acuerdo que habíamos alcanzado empresas y trabajadores. Por nuestra parte sí existe capacidad de negociación, pero es algo que depende exclusivamente del Ministerio de Fomento.

–¿Qué esperan de las reuniones con el Ejecutivo?

–Nuestro objetivo sería que el ministro nos transmitiera que está en disposición de diálogo, que está dispuesto a oír nuestras propuestas y que quiere hacer suya la posición del sector y que quiere fortalecerlo. Es positivo que nos convoquen, pero sinceramente no sabemos lo que nos quiere plantear.

–De la Serna recalca que la reforma del sistema viene impuesta por una sentencia del Tribunal de Justicia europeo que veta la continuidad de las Sagep (sociedades de gestión de trabajadores portuarios). No parece existir, entonces, mucho margen de maniobra.

–La sentencia es muy clara y específica. Veta el modelo de las Sagep en las empresas privadas, por ello hemos buscado un modelo alternativo basado en los centros portuarios de empleo, donde las empresas libremente se pueden asociar y donde se pueden contratar trabajadores desde un registro en el que se exige a los estibadores unos requisitos de formación y especialización.

–El Gobierno también propone la creación de esta figura, los centros portuarios de empleo.

–Sí, da una opción en ese sentido y otras 20.000 más. Pero aboga claramente por las empresas de trabajo temporal y la escisión de los contratos de los actuales trabajadores. Que las Sagep, tal y como hoy las conocemos, tengan o no futuro es algo perfectamente comprensible a raíz de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE. Otra cosa distinta es que el modelo propuesto por Puertos del Estado va mucho más allá de lo que plantea dicha sentencia.

–Sin embargo, existe la opinión entre las empresas del sector de que los costes salariales son superiores a los de los países del entorno.

–¿Quiénes son las empresas del sector? Las empresas del sector están encabezadas por JP Morgan y ya han demostrado cómo lideran Anesco (patronal del sector) y cuál es su posición permanente. Estos son los responsables de que la patronal se haya resquebrajado. Anesco ha dejado de ser interlocutor. Los grandes grupos económicos del país han salido de esa dinámica y han realizado un pacto al margen de la asociación que no representa los intereses del sector. Los grandes operadores de este país como APM Terminal (que recientemente ha firmado un acuerdo laboral consensuado con los estibadores), Hutchison y Grimaldi, sin embargo, lo tienen claro. Nosotros tenemos un sistema retributivo que no se puede comparar al de ningún otro sector en España: el 80% de nuestro salario se calcula teniendo en cuenta la producción. Si producimos más, ganamos más y, si producimos menos, ganamos menos. Si no hay barcos no se cobra. Si encuentras una nómina de un estibador que está más alta de lo que puede ser comprensible, lo único que hay que plantearse es cuántas horas ha trabajado, cuántos turnos ha realizado ese hombre al mes y cuál es la producción que ha llevado a cabo para alcanzar un beneficio de esas características. Si hemos llegado a ese crecimiento de las retribuciones es porque las empresas han sido capaces de mover más tráfico y, por tanto, cosechar un mayor margen de beneficio.

–¿No consideran, entonces, representativo el sueldo que da la consultora PwC (de casi 67.800 euros brutos al año)?

–Es tan poco representativo como la explicación de cómo se calcula. La realidad es que se trabaja a producción, dependiendo del tipo de mercancía, del tipo de barco, de la empresa y del tipo de maquinaria que tenga a su disposición… Tanto es así que si tú me preguntas a mí, Antolín Goya, cuánto voy a ganar el mes que viene, te digo que no tengo ni p… idea.

–¿Qué le dirían, entonces, al lector que considera que son un colectivo privilegiado?

–Es una de las técnicas más antiguas a las que no se deberían hacer uso: intentar desacreditar a un colectivo con lo que gana o deja de ganar, justo antes de un conflicto laboral, es algo que ya se ha hecho en el pasado. Sin embargo, se debería recordar que el colectivo de estibadores es el mismo que permite a las instituciones salir y decir que las autoridades portuarias están facturando más que nunca, con cifras récord. Al resto de trabajadores del país les pediría que analicen cuál es la situación: no puede ser que planteemos un país en el que tener un trabajo fijo, con una representación sindical fuerte y con un convenio colectivo aceptable se convierta en un pecado. No somos otra cosa que trabajadores, no hemos hecho otra cosa que trabajar. Hemos procurado que este sector crezca, que las mercancías no paren y que el abastecimiento esté garantizado siempre. Que ahora se intente menospreciar nuestro nombre y nuestro trabajo es una técnica más propia de un Estado franquista que de un país democrático. Es una desgracia que un trabajador quiera que todos estemos mal: lo que deberíamos hacer es trabajar para que todos estuviéramos bien.

–En el informe encargado por la plataforma de inversores en puertos también se dice que la organización, en bloques de seis horas de trabajo, es ineficiente. ¿Cómo valoran esta observación?

–La organización del empleo y de los turnos es algo que siempre hemos pactado en convenio colectivo, para dar solución a los requerimientos que las propias empresas han planteado. Las empresas necesitan una flexibilidad permanente a la que nosotros hemos sido capaces de adaptarnos. Antes teníamos jornadas de 8 horas, pero a medida que las funciones aumentaron y que el sector exigió mayor flexibilidad, preferimos, conjuntamente, programar una jornada intensiva, con los rendimientos que ya habíamos acordado, y con una mayor flexibilidad a la hora de poder nombrar los equipos de trabajo. Ese informe, viniendo de donde viene y en el momento que viene, no cuenta con ningún aval por nuestra parte.

–Hay acusaciones, por parte de estas mismas empresas, de que ya se están produciendo huelgas encubiertas.

–Estoy convencido de que no es así. Lo que sí entiendo es que cuando a un trabajador le planteas que le van a echar a la calle y que van a colocar en su lugar a empleados de ETT o a los propios marineros, ese trabajador no va a acudir a su puesto con el mismo ánimo.

–¿Son conscientes de la repercusión de una huelga sin servicios mínimos, como la que planteáis?

–Precisamente, la huelga que estamos convocando se produce tras un ejercicio de reflexión y teniendo muy en cuenta el papel que nos toca jugar. Estamos garantizando el 50% de la jornada laboral. Estamos dispuestos también a garantizar todo lo perecedero y todo lo que tenga que ver con abastecimiento.

 

Fuente: ABC