El Puerto de Valencia afronta la primera huelga de estibadores en doce años

El Puerto de Valencia vive hoy su primera huelga de estibadores en doce años. La negociación a contrarreloj entre empresas y sindicatos para cerrar el convenio de la estiba -acuerdo que debería haberse firmado ayer, tal y como preveían ambas partes- fracasó ayer de forma oficial ante el Tribunal de Arbitraje Laboral (TAL), al atascarse de nuevo en las tareas complementarias que pueden llevar a cabo los trabajadores. En consecuencia, el comité de empresa ha mantenido los paros convocados para hoy y mañana. La previsión era que arrancaran a las 00.00 horas de esta madrugada.

Tanto la Autoridad Portuaria (APV) como la Sociedad de Estiba de Valencia (Sevasa-Sagep) alertaron de los graves perjuicios que supondrán los paros para el recinto del Grao. «Las principales consecuencias y las más visibles serán las demoras provocadas en el tráfico portuario y en el transporte terrestre. Los retrasos provocarán que, en el mejor de los casos, los buques fondeados fuera del puerto se acumulen esperando su turno de entrada y, en el peor de los casos, que los armadores decidan enviar sus buques a otros puertos, lo que supondría no sólo un mayor retraso en la llegada de la mercancía sino también un incremento de los costes logísticos», lamentaron fuentes de la Autoridad Portuaria. Otras consecuencias probables son «largas colas de camiones de entrada al puerto», que no se puedan servir todas las operaciones, e incluso que se produzcan «desabastecimientos en algunos casos por la tensión en la cadena de suministro».

«Se respeta el derecho de huelga, pero es nuestro deber mitigar en lo posible los efectos», señaló la autoridad, que asegura estar en contacto «con todos los agentes implicados en la operativa portuaria pidiendo la máxima colaboración y facilitando posibles alternativas logísticas». La huelga será de tres horas por cada turno -que son de seis horas de trabajo- pero se producirán en horas alternas -una de actividad seguida de otra de huelga-. Por lo tanto, los paros sumarán el 50% del tiempo efectivo de trabajo, «lo que resta aún más si cabe eficacia al servicio», según el Puerto de Valencia. Durante las horas de detención del servicio los trabajadores permanecerán en el puerto, donde se producirán asambleas. «Es una mala noticia», resume la autoridad, que estima que tendrán que pasar entre tres y cuatro días para que el Puerto absorba las consecuencias y recupere la normalidad.

Se trata de una circunstancia que no se producía desde hace más de una década, puesto que la última huelga local de estibadores se produjo en 2003, según informa la Autoridad Portuaria de Valencia. Una vez más, el convenio de la estiba ha vuelto a enquistarse cuando las partes vaticinaban su inminente firma -así lo expresaban hace sólo una semana-. Lo mismo ocurrió poco antes de que viera la luz la sentencia de Luxemburgo que tumbó la exclusividad de los estibadores en los trabajos de carga y descarga y abrió el camino para que las empresas contraten a trabajadores ajenos a las sociedades de la estiba, una tensión de fondo que ambas partes consideran determinante en el devenir de los acontecimientos. Ayer mismo lamentaban desde la APV se convierte con esta huelga «en banco de pruebas de la adaptación de la sentencia europea».

Las discrepancias sobre las actividades complementarias surgieron tras este dictamen. Sevasa acusó al colectivo de tratar de lograr la exclusividad en actividades complementarias de carga y descarga que no le son propias, mientras que el comité aseguraba que sólo pretendía que se reconocieran las labores que ya realizan los trabajadores en el Puerto de Valencia. Este choque tuvo como consecuencia la convocatoria de huelga para el 30 de enero y los días 5, 6, 12 y 13 de este mes, pero Sevasa reaccionó y accedió negociar el reconocimiento de dichas actividades. De este modo se abrió un nuevo periodo de diálogo en el que se suspendieron los paros de los tres primeros días a la espera de firmar el convenio antes de la jornada de hoy, pero el acuerdo no llegó a producirse.

«Ha habido una negativa radical a negociar las condiciones para prestar las actividades complementarias. Quieren blindarse», aseveran fuentes de Sevasa para explicar la ausencia de acuerdo de ayer. Al respecto, desde el comité insisten en que no cabía lugar a la negociación porque se trataba, simplemente, de reconocer «las actuales condiciones en las que prestan los servicios». «No entendemos el cambio de postura de última hora de la empresa», lamentan.

Pese a la huelga, el próximo lunes continuará el diálogo para tratar de llegar a un acuerdo, aunque con una tensión recrudecida y la sombra de nuevas protestas. «Esto va a desembocar en otro preaviso de huelga», advierten desde el comité

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