A excepción de sus múltiples colores, todos los contenedores que se descargan en el Puerto son en apariencia iguales. Y es que este singular tráfico de mercancías se rige por unas medidas homologadas que deben respetar todas las navieras, precisamente para facilitar su manipulación. Sin embargo, si fructifican las negociaciones que está llevando a cabo la terminal malagueña, los contenedores que arriben a Málaga en un futuro ya no serán idénticos aunque lo parezcan, pues pertenecerán a dos navieras diferentes.
Hasta ahora, casi todos los buques de ‘containers’ que llegan a la terminal malagueña son operados por una única naviera: Maersk Sealand, que en 2003 estrenó las grúas y el muelle que se construyeron en el recinto para entrar en la ‘liga’ de los contenedores. Pero el Puerto está actualmente en conversaciones con la multinacional alemana Hapag-Lloyd, una de las principales de este sector a nivel mundial. Según el presidente de la Autoridad Portuaria de Málaga, Enrique Linde, estos contactos «se enmarcan en nuestra política comercial de búsqueda de tráfico para el Puerto».
Rutas en España
Las negociaciones están en curso y todavía no hay nada cerrado, según matiza Linde. Lo cierto es que Hapag-Lloyd, que tiene su sede central en Hamburgo, ya opera en el vecino Puerto de Algeciras y cuenta con oficinas en otras ciudades españolas como Cartagena, Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Vigo, Ceuta y Melilla.
Ya en 2009, al producirse una importante caída del tráfico de contenedores, la Autoridad Portuaria consiguió extraer de Maersk el compromiso de aumentar la carga de trabajo en la terminal malagueña a cambio de una sustancial reducción de costes. Ahora, el objetivo de las negociaciones sería encontrar otro cliente para el muelle nueve que reforzara su actividad mercantil.
Hapag-Lloyd, nacida en 1970 de la fusión de dos históricas navieras alemanas, cuenta con más de 135 buques que mueven casi cinco millones de contenedores al año y tiene más de 6.900 trabajadores en 300 ciudades de 114 países




